“Nomadland”, McDormand y Hopkins, las estrellas de unos extraños Oscar

“Será como una película”, prometió el cineasta Steven Soderbergh que sería la edición 93 de la ceremonia de entrega de los Premios Oscar que entrega la Academia de Hollywood. Para haber sido una propuesta cinematográfica se parece más a filmes que ha hecho en la última década que a aquellas piezas como Traffic (2000) o Erin Brockovich (2000): Predecible, monótona, con un discurso poco potente y sin muchas ambiciones. Fue como una película coral con personajes poco atractivos.

Sin embargo, como cada año, ha valido la pena poder ser testigo de algunas transformaciones de la industria, de momentos icónicos y, especialmente, que se trató de una edición de resistencia en plena crisis sanitaria causada por la pandemia del coronavirus. Por esta causa, se cambió la sede de ceremonia del habitual Teatro Dolby (a donde volvieron solamente un momento a través de Bryan Cranston) para hacerlo en la Union Station en Los Ángeles.

Desde luego México estuvo presente a través de los sonidistas Jaime Baksht, Michelle Couttolenc y Carlos Cortés, quienes ganaron el premio al Mejor Sonido por su trabajo en El sonido del metal.

Uno de los momentos históricos se dio desde temprano en la ceremonia (pues se cambió el orden regular de los galardones) y se entregó pronto la estatuilla a la Mejor Dirección, el cual fue a dar para Chloé Zhao quien hizo historia al convertirse en la segunda mujer directora en ganar un Oscar en esta categoría por Nomadland. La primera fue Kathryn Bigelow, por Zona de miedo.

“Siempre he encontrado bondad en toda la gente que he conocido, este premio va para todos los que sacan la bondad de las personas que conocen, eso me inspira a seguir”, ha afirmado la cineasta sobre el escenario. Zhao ha aprovechado también para recordar un proverbio que aprendió en su china natal, “todos los seres humanos son buenos cuando nacen. Siempre he encontrado bondad en toda la gente que he conocido, este premio va para todos los que sacan la bondad de las personas que conocen, eso me inspira a seguir”, dijo.

Otro gran momento llegó al final con el In Memoriam. Uno de los más largos de toda la historia, pues la cifra de menciones honoríficas de las personas de la industria que murieron en el último año, llegó a los 98 nombres. En ese tono también fue sumamente emotivo el discurso que dio el danés Thomas Vinterberg al ganar el premio a la Mejor Película de Habla no Inglesa, por Another round, pues se lo dedicó a su hija, que falleció cuatro días antes de iniciar el rodaje de este filme.

“Y la extrañamos y la amo”, dijo, con la voz entrecortada por la emoción. “Este es un milagro que acaba de suceder, y tú eres parte de este milagro. Tal vez hayas estado moviendo algunos hilos en alguna parte, no lo sé. Pero este es para ti”, destacó.

En su propuesta de hacer una innovadora y atípica transmisión, se decidió que el premio principal a la Mejor Película no fuera el último en entregarse, dejando el cierre para los de actores principales. Así que se supo con anticipación que el filme del año fue Nomadland, de Chloé Zhao, en una de las decisiones más criticadas pues los organizadores optaron por dejar al final las nominaciones que mayor expectativa ha generado.

Y algo de razón hubo pues los ganadores a Mejor Actriz y Mejor Actor fueron los actos sorpresa. El primero de ellos fue para Frances McDormand (Nomadland) que le ganó la batalla final a Carey Mulligan (Promising young woman), Andra Day (Los Estados Unidos contra Billie Holiday), Viola Davis (La madre del blues) y Vanessa Kirby (Fragmentos de una mujer). Esta era la competencia menos predecible.

“Mira, no me preguntaron, pero habría dicho karaoke”, dijo McDormand, pensando que los Oscar deberían haber tenido un bar de karaoke para la manera en que se acomodaron a los invitados de este año. “Gracias por esto, por reconocer mi trabajo”, dijo en su breve discurso. Pero el mayor impacto ocurre en el de mejor actor, donde la estrella de The Father, Anthony Hopkins, le ganó la partida de Mejor Actor a Chadwick Boseman (La reina del blues), cuando las quinielas se inclinaban por el actor fallecido. El británico no dio discurso.

Lo interesante del balance es que también se volvieron a diversificar los premios como ocurrió el año pasado cuando Parasite, marcó la historia como una película extranjera ganando el premio de Mejor Película. Esta vez tocó el turno a Nomadland que dentro de su éxito solo se llevó tres estatuillas: Película, Dirección y Actriz.

Al filme de Chloé Zhao le siguieron seis películas con dos galardones cada uno: The father (Guion Adaptado y Actor), Judas y el Mesías Negro (Mejor Canción y Actor de Reparto para Daniel Kaluuya), La reina del blues (Maquillaje y Vestuario), El sonido del metal (Mejor Sonido y Edición), Soul (Mejor Película de Animación y Banda Sonora) y Mank (Mejor Diseño de Producción y Cinematografía).

Con una estatuilla quedaron Promising young woman (Guion Original), Another round (Mejor Película de Habla no Inglesa), Tenet (Efectos Visuales), Minari (Mejor Actriz de Reparto para Youn Yhu-jung), My octopus teacher (Documental) y los cortometrajes: Two distant strangers (Ficción), Colette (Documental) e If anything happens I love you (Animación).

Finalmente, como detalle, se cumple otro año más con una producción de Netflix sorsando el máximo premio de los Oscar.

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