Linda May y Swankie, las viajeras que tomaron la carretera hacia Hollywood

Desde que la película Nomadland, de Chloé Zhao, pudo verse como parte de la Mostra de Venecia 2020, su camino ha estado lleno de elogios. Esa ocasión ganó el León de Oro y apenas este domingo se coronó como la Mejor Película del año por los Premios Oscar, además de premios a la Mejor Dirección y Mejor Actriz para Frances McDormand.

En el filme McDormand da vida a Fern, una mujer de Nevada, que decide explorar el modo de vida nómada, alejada de las convenciones sociales, luego de haberlo perdido todo por culpa de la crisis económica del 2008. Ella ya había recibido un duro golpe con la muerte de su marido, pero el segundo es la estocada definitiva que hace que venda la mayoría de sus posesiones, compre una furgoneta e inicie una vida nómada a lo largo y ancho de Estados Unidos

En el camino se va encontrando con otros personajes nómadas con los que conecta de una forma más personal. Es ahí donde entran en juego dos personajes femeninos que alimentan las pulsaciones más emocionales del filme: Linda May, como una mujer que le enseña a Fern a conseguir trabajo y moverse en ese nuevo modo de vida, y Swankie, una nómada a quien conoce en Rubber Tramp Rendezvous (RTR), que es un evento anual que se realiza cada mes de enero en Quartzsite, Arizona, en el que se reúnen nómadas de todo el país.

La cineasta Chloé Zhao es conocida justamente por integrar a personas que no son actores para dar vida a personajes reales dentro de sus filmes, y en el caso de Linda May y Swankie, hay una conexión especial con la historia. Por ejemplo, Linda May es una de las personas en las que se inspira el personaje al que interpreta Frances McDormand.

“Nunca me lo hubiera imaginado. Se sintió como una experiencia disociada de mi cuerpo. No podía creer que mi vida pudiera causar tanto interés y mi familia está tan conmovida y sorprendida como yo. Todavía me parece surrealista. Estoy muy agradecida de que Frances McDormand se interesara en nuestra comunidad. Es alguien a quien respeto y admiro mucho”, expresó Linda May, en entrevista concedida a Crónica Escenario.

Nomadland muestra cómo, tanto la vida nómada de Linda May como la de Swankie o Fern, ha tenido un origen distinto. Fuera de lo que vemos en la pantalla, nos comparten su verdadero pasado: “Había tenido muchos empleos y ocupaciones, había probado con muchas cosas en mi vida, y terminé como cajera de un Home Depot, aunque tengo títulos en tecnología y gestión de la construcción. Trabajaba solo medio tiempo, lo que no era suficiente para mantenerme. Así que ese trabajo no me estaba llevando a ningún lado. Además quería independencia. Nunca sentí que vivir en la carretera fuera riesgoso, sentía que era la puerta de ingreso a un estilo de vida mucho mejor para mí, para ser independiente y tener más opciones”, expresó May.

“Conocí a tantas personas interesantes con estilos de vida completamente diversos, que no hubiera conocido o con quienes no hubiera socializado en mi vida anterior. Nunca hubiera conocido a Swankie. Conocí a mujeres con títulos superiores en Ciencias. Mi mejor amiga era una estrella de radio. Vi a gente fabulosa con pasados increíbles que son mis amigos desde entonces”, añadió.

Curiosamente, Linda May se hizo gran amiga de Swankie en la vida real gracias a las reuniones del Rubber Tramp Rendezvous (RTR), que organizaba Bob Wells, quien también aparece en el filme: “Envié un texto al foro que decía ‘no los encuentro, muchachos’ y Swankie me respondió y me envió un mapa, y me dijo que estaría esperándome cuando llegara, me recibió y me hizo sentir en casa”, dijo Linda.

En el caso de Swankie, también hay que señalar que hay algo de su vida que inspira a Frances McDormand para construir a Fern, en lo que se pasado se refiere: “Comencé en 2008. Ya sabe, una va creciendo con una fantasía de cómo será su vida y en definitiva, por lo general, no resulta como imaginábamos. Me di cuenta de que quería otro tipo de vida para mí, necesitaba alejarme. Me mudé muchas veces y antes de decidir vivir en la carretera estaba en el estado de Washington”, dijo, también en entrevista concedida a Crónica Escenario.

“Era madre soltera, sin educación, capacitación ni competencias. Pero logré pagarme la universidad y obtuve varios títulos. Aun así nunca logré conseguir un gran trabajo. Hacía trabajo administrativo como asistente y algo de diseño web”, continuó.

“Cuando salí en California para emprender mi vida en una van, lo hice para huir de mi depresión. Necesitaba algún tipo de meta desafiante y que mantuviera mi mente lejos de las cosas que me lastimaban. Aprendí canotaje en el océano, en la Bahía de Monterrey, y eso me dio una ventaja con respecto a aprender en lagos o lagunas, porque hace falta más habilidad para enfrentar el movimiento del océano. Lo que me encanta es la calma de estar sola en el agua, con la naturaleza y alejada de todo”, añadió.

Aunque el inicio ha sido duro, lo cierto es que su experiencia como nómada ha sido muy satisfactoria: “Me sentía agradecida por levantarme todas las mañanas rodeada de naturaleza y tener la hermosa sensación de que mi día me pertenecía: podía hacer lo que quisiera. No estaba atada a un empleo ni al cuidado de una casa o al cuidado de un jardín. No tenía que pagar renta, mi casa (la van) estaba paga”, señaló Linda May.

“Se sintió sencillamente liberador. Me sentía menos frustrada con mi vida y menos atrapada. Nunca sentí que fuera un reto. En mi caso, me di cuenta de que vivir en una casa no era muy saludable. Siempre tuve problemas de salud. Tengo EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y asma, además de infecciones en los senos nasales. Y descubrí que una vez que empecé a andar y pasaba mucho tiempo viviendo al aire libre, todo eso mejoró. La sorpresa inesperada fue que una vez que salí a la carretera puede dejar de tomar todos mis medicamentos (hubo un momento en que tomaba un medicamento para cada parte de mi cuerpo). También solía sufrir varias migrañas fuertes a la semana y ahora me pasa muy de vez en cuando”, dijo en su turno Swankie.

De hecho, una de las escenas más conmovedoras del filme se debe al sueño que cumple Swankie antes de un suceso trágico en el filme, lo cual parece estar inspirado en sus propias vivencias: “Pude disfrutar de muchas vistas y sonidos maravillosos, por ejemplo pelícanos blancos que volaban a solo unos pies sobre mi cabeza mientras estaba en mi kayak en un lago en Colorado. La mayoría de las cosas maravillosas tienen que ver con la naturaleza y las cosas sencillas, como escuchar los pasos de una ardilla que se acerca”, recordó.

“Una de mis otras grandes sorpresas tiene que ver con la generosidad. Una vez conducía por una carretera rural en Florida. Me detuve para cargar solo un poco de gasolina, tenía poco dinero, y cuando miré mis neumáticos traseros vi que se desprendían trozos de goma. Así que estacioné porque no quería conducir más por la noche y escribí una publicación en mi blog sobre mi situación. No dije ‘necesito dinero’, pero a la mañana siguiente tenía $450 en mi cuenta de PayPal y quedé impactada y me sentí muy honrada y emocionada. Es fantástico que quienes visitan mi blog y mis amigos que viven en vans decidieran espontáneamente ayudarme en una situación como esa”, añadió.

Las dos viajeras también compartieron su sentimiento por formar parte de este filme, al que llegaron gracias a Jessica Bruder, la autora del libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-first Century, un reportaje novelado que inspiró la historia del filme: “Nos hicimos amigas cuando acampó conmigo por tres semanas en un invierno en el que entrevistaba a personas para su libro, y hemos seguido siendo amigas. Cuando me enteré de que se haría la película, estaba por hacerme una cirugía importante en el hombro y eso era lo que me preocupaba”, dijo Swankie.

“Estaba intentando prepararme para la cirugía (risas) y nunca había oído nombrar a actores como Francés, porque no suelo ir al cine, tenía mucho de qué ocuparme y solo quería que Chloé se fuera para poder prepararme para mi cirugía (risas), pero ella no se iba, ¡así que tuve que ceder! No tenía idea de que mi participación en la película iba a ser tan importante. Una vez que comenzamos a filmar, me di cuenta de que mi personaje es en realidad probablemente un 99 % yo misma, mi van, y ¡la férula en mi hombro por mi lesión (risas)!”, dijo al referirse a que era real la lesión que tiene en el filme.

La conexión con la realidad también se da en el caso de Linda May pues en el filme le cuenta a Fern que regresaría a casa a abrir una instancia y ese sueño se volvió realidad: “Sí. Tengo un hermoso hogar en Nuevo México. Compré diez acres, los subdividí y vendí cinco a dos amigos nómadas, así que tengo vecinos nómadas. Muchos de mis amigos nómadas han venido de visita a pasar la noche aquí. Por supuesto traen su propio alojamiento, así que es muy fácil que me visiten. No me arrepiento de nada de mi vida en la carretera, nada en absoluto”, dijo.

Además añadió sobre su paso por Nomadland: “Nunca me habían tratado mejor en toda mi vida (risas). Hacía mucho frío y cuando terminábamos de rodar una escena alguien nos envolvía con una manta, nos daba agua, nos cuidaba y se aseguraba de que no tuviéramos frío ni hambre. ¡Nunca me trataron así en ningún trabajo! (risas)”, dijo.

Las viajeras estuvieron presentes el pasado domingo en la ceremonia de premiación de los Premios Oscar, estuvieron en el escenario celebrando con Chloé Zhao y Frances McDormand, en una velada que nunca olvidarán, sin embargo, esta semana vuelven a sus vidas normales. En su reflexión final no tienen más que elogios para un estilo de vida liberador:

“Siempre que una persona se aleje del rebaño y elija otra dirección, algunas personas se van a mostrar escépticas acerca de lo que uno hace. Pero muestra que existen diferentes formas en las que pueden vivir las personas. Las personas que viven en la carretera eligen algo diferente, y aun así prosperan y son felices”, dijo Linda May.

“Mis relaciones con mis compañeros nómadas son más perdurables que cuando tenía vecinos en una calle. Esto muestra que algunas de las decisiones que tomamos podrían no ser lo que elige la mayoría, pero pueden ser gratificantes y hacernos sentir realizados en formas que no podría imaginar. Además la película muestra que las mujeres somos capaces de lograr cualquier cosa que nos propongamos”, cerró la viajera.

“Solo diría que esta vida en la carretera es la mejor vida que he tenido. Nunca fui tan feliz y nunca mis ingresos dependen más de mis decisiones. Puedo irme a otro lado mañana sí quiero. Tengo mejor salud que nunca antes en mi vida, tengo 76 años, todas las partes de mi cuerpo funcionan, todo está bien…¡y soy libre!”, concluyó Swankie.

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