Adiós a Marciano Cantero, líder de los emblemáticos Enanitos Verdes

La noche del miércoles Marciano Cantero, vocalista, compositor y bajista de la emblemática banda de rock Enanitos Verdes había sido internado en la Clínica de Cuyo, en Mendoza (Argentina) en donde había sido operado el pasado 29 de agosto. El motivo de su operación fue que le habían extirpado un riñón y parte del bazo a causa de una infección. Días después padeció complicaciones de aquella operación lo que lo llevó de reingreso al hospital.

“Lamentablemente no pudo superar las complicaciones. Quiero agradecer personalmente a todos los fans, a todos los amigos de la vida, a la familia, todos los rezos y el apoyo que hemos recibido estos días. También quiero agradecer a la Clínica de Cuyo porque fueron unos genios absolutos. Por más que estoy muy triste, miro esto y 30 años pude pasar con él. Cada día que pude pasar fue un regalo. No puedo también dejar de estar feliz por el gran hombre que era y por todo el amor que le devolvieron en estos días”, expresó su hijo Javier Cantero para confirmar la noticia de su deceso la noche de este jueves.

“Después de la operación hubo momentos no tan buenos, pero hoy estaba un poco mejor, aunque la situación era crítica. La verdad es que el panorama no era bueno. Quiero que no solo lo recuerden como el compositor, el cantante y el artista que era, sino también como una persona maravillosa y mi mejor amigo en el mundo”, añadió.

La banda había finalizado recientemente la gira que celebraba el 40 aniversario de su creación. Se presentaron en México y Estados Unidos, y en octubre tenían previsto viajar a Perú.

HISTORIA DE UNA LEYENDA

Cantero nació en la provincia de Mendoza el 25 de agosto de 1960. Con tan solo nueve años se enamoró de la música cuando escuchó por primera vez a The Beatles, curiosamente, sintió una peculiar atracción por el bajo. A esa edad su hermano mayor comenzó a enseñarle algunos acordes en una guitarra, pero con sus ahorros logró su cometido de comprar un bajo con el que pudo explorar las notas. Practicaba todos los días escuchando discos y tocando encima, ya su colección de discos se había ampliado, incluso con álbumes de grupos de rock argentinos.

Cuando comenzó la secundaria, a Marciano le gustaba inscribirse para participar en festivales de música, un hito para los músicos de los años 70 que tenían que hacer conciertos casi clandestinos debido a los gobiernos de facto. Su segundo bajo era una copia de un Fender Jazz Bass y cuando terminó la secundaria su padre le regaló un bajo Fender verdadero. Su fascinación por la música tiene su contraparte en el aeromodelismo, la aviación en miniatura es para Cantero una pasión, tanto construir los modelos como volarlos con radio control.

Dio sus primeros pasos en Mendoza junto al guitarrista Felipe Staiti y el baterista Daniel Píccolo. Juntos, a fines de los años 70 se convirtieron en la banda más popular de Mendoza y decidieron probar suerte en Buenos Aires.

Según medios argentinos, los primeros pasos fueron duros, pero de a poco se hicieron conocidos y lograron actuar en festivales y llamar la atención de los productores, hasta que finalmente les ofrecieron grabar su primer disco. Salió en 1984 y contó con la producción de Leo Sujatovich, padre de Mateo, líder de Conociendo Rusia, y tuvo la participación especial de David Lebón como invitado.

Simpático, humilde, con un gran sentido del humor y su característica tonada mendocina, Marciano y sus compañeros rápidamente se ganaron un lugar en la dura escena porteña.

En 1984 la banda grabó su primer disco homónimo y fueron elegidos como Banda revelación en el Festival de la Falda, celebrado en la provincia de Córdoba en su natal Argentina. Dos años después en 1986 graban Contrarreloj, su segundo disco bajo el sello CBS (ahora Sony Music) con la producción de Andrés Calamaro. Ambos materiales posicionan a la banda en el ojo de Latinoamérica precisamente en el estallido del movimiento Rock en tu idioma.

Tras la disolución de Los Enanitos Verdes en 1989, Cantero inició su carrera como solista con el disco Luna Nueva, editado con un sello independiente y sin demasiada difusión. Sin embargo, el tema “Todos esos momentos” fue un hit, lo que animó a Cantero a encarar su segundo proyecto, Beat Club, lanzado en 1991. Volvieron más adelante.

El crecimiento de Enanitos Verdes en el exterior no solo se debió al hecho de tener buenas canciones y hits, sino que antes del segundo álbum habían salido de gira por Latinoamérica como banda de apoyo del cantante Piero. Así se hicieron conocidos en muchos países, con un trabajo de base que luego cosecharon hasta igualar el alcance continental de artistas como Soda Stereo y Miguel Mateos.

Los Enanitos Verdes han realizado alrededor de 200 shows en los escenarios más importantes de México, Bogotá, Ecuador, Perú, Chile, Puerto Rico y Argentina, por mencionar algunos. Además ha participado en los principales festivales de rock en hispanoamérica y es la banda de rock en español con la mayo cantidad de conciertos realizados en la Unión Americana, sumando más de 400 presentaciones en 82 ciudades.

Los 14 discos de la banda han logrado coronarse con Discos de Oro y Platino en la mayoría de los países de América Latna. “Durante estos cuarenta años nos hemos mantenido activos, nos han tocado diferentes cambios en la industria, pasamos del cassette al disco compacto, así que somos parte del cambio y estamos ahí adaptandonos todo el tiempo, en realidad, no soy melancólico, se debe ir para delante no estancarnos en la era paleozoica”, destacó.

UNA ANÉCDOTA MEMORABLE

En los últimos años hubo una historia protagonizada por Marciano que conmovió a los fanáticos del rock. Entre los mayores éxitos de la banda se destacan “La muralla verde”, “Te vi en un tren”, “Por el resto” y “Lamento boliviano”, sin embargo, en 1984, el grupo fue elegido como Revelación en el Festival de la Falda.

Y este fue el impulso que necesitaba la banda para decidirse a mudarse definitivamente a Buenos Aires, con el gran objetivo de grabar su primer disco, que llevaría el nombre de la banda. Ese álbum incluía el tema “Aún sigo cantando”, que hizo estragos en las radios convirtiéndose rápidamente en un “clásico” del rock. En 1986 editaron su segundo LP, Contrarreloj, que extendió su popularidad y los llevó a sonar en las radios de los países vecinos. Y, en 1988, cumplieron el sueño de estar en el festival de Viña del Mar, donde se hicieron acreedores de dos “Antorchas de Plata”.

Esa decisión laboral le implicó terminar su noviazgo con Viviana, una mujer a la que había conocido en su provincia natal. Se enamoró perdidamente de ella. Pero, después, la vida lo puso en una encrucijada. “Cuando nos fuimos con Los Enanitos (a Buenos Aires) dejamos de salir porque yo tenía que seguir, pero nunca tuvimos una pelea, terminamos bien”, había recordado el compositor en una entrevista con Bebe Contepomi para Todo Lo Demás También, en Mega 98.3 (radio argentina). Y así fue como se terminó la pareja, pero no el amor.

En aquella época, el contacto entre Marciano y Viviana siguió por correo. Ella le mandaba misivas que él recibía en la ciudad porteña. Y que, evidentemente, guardaba con tesón. Así fue como, estando de gira en Bogotá, un día el compositor se inspiró en esas cartas para escribir uno de sus más recordados temas: “Tus viejas cartas”. “Siempre me preguntaba porque había pasado todo lo que pasó, la letra refleja el dolor de ese momento”, había explicado el artista. La canción, que fue incluida en el famoso disco Contrarreloj de 1986, tenía una frase que quedará para siempre grabada en los jóvenes de la época cuando se preguntaba: .”¿Y dónde quedó ahora, esa hermosa ilusión?”.

Finalmente, en 2018 Marciano y Viviana se reencontraron en la tierra del buen vino. Y pudieron darle a esa historia un cierre de telenovela. “Afortunadamente nos volvimos a encontrar y nos casamos el año pasado”, había relatado en 2020 Cantero, quien decidió radicarse nuevamente en la ciudad que lo vio crecer junto a su amor de la juventud.