China reacciona a la rebelión de los papeles blancos con cercos policiales

El Gobierno chino no parece dispuesto a tolerar que las protestas que se extienden ya por diversas ciudades del país contra su política de cero covid, y que tienen como símbolo la exhibición de papeles en blanco, sigan creciendo en el país más poblado del mundo y que medios de todo el planeta sigan informando de este inédito desafío contra la autoridad del régimen hiperpresidencialista de Xi Jinping.

Para acabar (por las buenas) con esta inédita rebelión popular contra la dura (e inútil) estrategia de confinamientos de millones de personas nada más aparecer un pequeño brote, el gobierno central ordenó este lunes el despliegue policial en los puntos calientes de protesta en las grandes ciudades, entre ellas Pekín, Shanghai y Wuhan, donde empezó la pandemia que ha matado en tres años a casi siete millones de personas.

En la capital, se podían ver efectivos de seguridad y áreas valladas en la zona del río Liangma, donde se dieron cita cientos de personas la noche del domingo al grito de: “¡No queremos PCR, queremos libertad!”.

En el barrio universitario de la ciudad, donde algunos manifestantes habían fijado para la tarde de este lunes una nueva convocatoria, tampoco había rastro de protestas, pero sí numerosos vehículos y agentes policiales apostados en esquinas y vigilando salidas del metro, según ha podido comprobar este diario.

El frío afilado de una ciudad gélida a las puertas del invierno, envuelto en los destellos azul y rojo de las luces de policía, contrastaba en esta zona con se han convertido en los principales iconos del descontento.

Algunos jóvenes que participaron en las protestas del domingo en la capital han sido contactados por la policía y amenazados con ser detenidos, según denuncia uno de ellos a El País. “Me acaba de llamar la policía”, cuenta. “Me han amenazado. Me han hecho preguntas, he rechazado contestar. Probablemente vengan a por mí tarde o temprano. Han dicho que lo harán”. Según este joven, muchos de sus amigos que estaban presentes el domingo han recibido una llamada similar.

En Shanghái, las autoridades han bloqueado el acceso a algunas calles con barreras para impedir nuevas concentraciones y han pedido a dueños de cafés y restaurantes de la zona que cierren los locales. La policía ha estado reclamando los celulares a quienes se dejaban caer por la calle de Urumqi, convertida en el epicentro de la protesta, por ser en esa ciudad del lejano oeste del país donde ocurrió el trágico incendio en un bloque de vivienda, en donde murieron diez personas porque los bomberos no lograron pasar a tiempo, debido al confinamiento.

La confiscación de celulares le sirve a la policía china cotejar si los usuarios hacían uso de VPN (redes virtuales privadas, por sus siglas en inglés), que permiten sortear el bloqueo de internet que impone china a sus ciudadanos, o aplicaciones de mensajería como Telegram, usadas por los manifestantes para organizarse.

Al menos dos periodistas de medios extranjeros que cubrían las inéditas protestas en Shanghai, la capital financiera de China, fueron detenidos el domingo.

Uno de ellos, el británico Ed Lawrence, fue detenido y golpeado por las autoridades, como denunció la BBC, el medio para el que trabaja.

“Estuvo detenido durante varias horas antes de ser puesto en libertad. Durante su detención, fue golpeado y pateado por la policía. Esto ocurrió mientras trabajaba como periodista acreditado”, denunció la BBC.

Lee también
Adiós cubrebocas……hola gripas
Por su parte, la oficina del primer ministro británico, Rishi Sunak, ha expresado que el incidente fue un acto “escandaloso e inaceptable”.

Una fuente diplomática radicada en Pekín reconoce que las protestas han sido una “sorpresa” y cree que son probablemente las más “importantes” desde las de Tiananmen, en 1989, en las que, el desafío de los universitarios que reclamaban libertad acabó siendo aplastado a sangre y fuego por el régimen comunista, sin que se sepa la cifra de muertos, pero que fuentes conocedoras sitúan en más de dos mil.

Por tanto, el dilema con el recuerdo de todos los chinos de la sangrienta reacción del régimen, es si los que ahora protestan seguirán haciéndolo, si se sumarán nuevos ciudadanos debido al confinamiento, y, lo más inquietante, si Xi elige la vía Tiananmen, en caso de que no cesen las protestas.

Las cifras de nuevos contagios de la covid en China se redujeron levemente tras cinco días de aumentos consecutivos después de que la Comisión Nacional de Sanidad informase este lunes de 38,645 casos detectados en la víspera, de los que 35,021 (un 90.6%) son asintomáticos según los estándares de la institución.

Entre los 3,624 casos sintomáticos, la gran mayoría (3,561) se produjeron por transmisión local dentro de las fronteras del país, con especial incidencia en zonas como Cantón (sureste, 1,168 contagios), Pekín (957) o Chongqing (centro, 209).